Una mujer desafió a 300 neonazis en una marcha en Suecia.

Sin más armas que su puño en alto, Tess Asplund se ha convertido en el último símbolo de la lucha contra el racismo en Suecia. Su imagen con la cabeza rapada, el bolso al hombro y el brazo alzado al estilo Mandela frente a una manifestación de unos 300 neonazis en Borlänge ha dado la vuelta al mundo y ha convertido en icónico un gesto con el que Asplund pretendía expresar su repulsa ante el creciente radicalismo en el país.

Maria-Teresa Asplund es una activista de 42 años que el pasado domingo decidió hacer frente a los cientos de seguidores del partido Movimiento de Resistencia Nórdica (NRM) que se habían concentrado en las calles de la ciudad para conmemorar el Primero de Mayo.

Frente a ella, decenas de filas de hombres con la cabeza rapada y uniformados con una camisa blanca y corbata verde hacían gala de sus posiciones radicales en una marcha autorizada y rodeada de fuertes medidas de seguridad. Este tipo de movimientos extremos y neonazis están adquiriendo cada vez más peso en las sociedades nórdicas y sus acciones se han intensificado con la llegada de miles de refugiados procedentes de Asia, Siria y otros lugares de Oriente Medio.

Los agentes que custodiaban la manifestación trataban de impedir que Tess se acercara a los radicales en un más que probable intento por salvaguardar la integridad física de la mujer.

Cuando acabó su reivindicación, Tess se marchó a casa y no pensó en lo que se le venía encima. Horas después, David Lagerlöf subió la fotografía a sus redes sociales y la imagen se viralizó rápidamente en el país (y después en el resto del mundo). Tess, activista desde hace 26 años y miembro de la organización Dalarna contra el Racismo, tomó entonces conciencia del alcance de su gesto.

“Fue un impulso, estaba enfadada. Cuando pasaron caminando simplemente sentí que no deberían estar ahí y salí a la calle”, ha contado la mujer a varios medios locales y al británico The Guardian.

La repercusión de la imagen ha sido tal que la propia Asplund ha confesado a The Guardian su temor y su ‘shock’: “Los nazis están muy enfadados, así que ahora pienso que quizá no tendría que haberlo hecho; solo quiero paz y tranquilidad. Estos tíos son grandes y están locos”.

Las redes sociales se han hecho eco durante estos días de su gesto y han alabado la valentía de la mujer, desde el socialista Eduardo Madina hasta usuarios anónimos de todas las partes del mundo.

Sin más armas que su puño en alto, Tess Asplund se ha convertido en el último símbolo de la lucha contra el racismo en Suecia. Su imagen con la cabeza rapada, el bolso al hombro y el brazo alzado frente a una manifestación de unos 300 neonazis en Borlänge ha dado la vuelta al mundo y ha convertido en icónico un gesto con el que Asplund pretendía expresar su repulsa ante el creciente radicalismo en el país.

Maria-Teresa Asplund es una activista de 42 años que el pasado domingo decidió hacer frente a los cientos de seguidores del partido Movimiento de Resistencia Nórdica (NRM) que se habían concentrado en las calles de la ciudad para conmemorar el Primero de Mayo.

Frente a ella, decenas de filas de hombres con la cabeza rapada y uniformados con una camisa blanca y corbata verde hacían gala de sus posiciones radicales en una marcha autorizada y rodeada de fuertes medidas de seguridad. Este tipo de movimientos extremos y neonazis están adquiriendo cada vez más peso en las sociedades nórdicas y sus acciones se han intensificado con la llegada de miles de refugiados procedentes de Asia, Siria y otros lugares de Oriente Medio.

Los agentes que custodiaban la manifestación trataban de impedir que Tess se acercara a los radicales en un más que probable intento por salvaguardar la integridad física de la mujer.

Cuando acabó su reivindicación, Tess se marchó a casa y no pensó en lo que se le venía encima. Horas después, David Lagerlöf subió la fotografía a sus redes sociales y la imagen se viralizó rápidamente en el país (y después en el resto del mundo). Tess, activista desde hace 26 años y miembro de la organización Dalarna contra el Racismo, tomó entonces conciencia del alcance de su gesto.

“Fue un impulso, estaba enfadada. Cuando pasaron caminando simplemente sentí que no deberían estar ahí y salí a la calle”, ha contado la mujer a varios medios locales y al británico The Guardian.

La repercusión de la imagen ha sido tal que la propia Asplund ha confesado a The Guardian su temor y su ‘shock’: “Los nazis están muy enfadados, así que ahora pienso que quizá no tendría que haberlo hecho; solo quiero paz y tranquilidad. Estos tíos son grandes y están locos”.

Las redes sociales se han hecho eco durante estos días de su gesto y han alabado la valentía de la mujer, desde el socialista Eduardo Madina hasta usuarios anónimos de todas las partes del mundo.

http://www.elmundo.es/internacional/2016/05/05/572b3109268e3e36478b4571.html

 

Edith Guadalupe Chávez Cruz

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Un comentario en “Una mujer desafió a 300 neonazis en una marcha en Suecia.

  1. He visto repetidas veces esta noticia, tanto en prensa como en televisión. Esto también se ve influido ya que los medios de comunicación manipulan como quieren la realidad. En algunos casos se habla de fanatismos, en otros de heroína (entendida como mujer valiente)… Las ideologías políticas han marcado desde siempre la dinámica de las sociedades, y como se puede observar en el vídeo, lo diferente, lo luchador, siempre sobra. Ante esto, sólo puedo añadir un ¡Bravo por aquellas personas valientes y luchadoras que enseñan como aún queda algo de humanidad!

    Saray Luján Gómez

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